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El Albaicín

Vistas del Albaicín en Granada
Vistas del Albaicín en Granada

El Albaicín, lugar soñado por grandes poetas, músicos e incluso reyes. Evocador de grandes obras de arte, inspirador de otras tantas joyas que pasarán a la Historia. Lo describía Federico García Lorca como ese lugar en el que “están las casas colocadas como si un viento huracanado las hubiera arremolinado así”.

Declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1994. El olor a primavera y el estallido de colores se unen en este núcleo urbano que enamoraría a cualquiera. Todo aquel que haya vivido en sus calles te dirá que para realmente conocerlo necesitarías más de una vida.


Cargado de esa mezcla cultural que tanto caracteriza a la ciudad nazarí, pesando siempre la época musulmana y resistiéndose la llegada de los nuevos tiempos.

Su arquitectura, caracterizada por el juego de luces y sombras, permite soportar el frío granadino durante el invierno y refugiarse del calor en verano. Pionero en uno de los artes mejor valorados a lo largo del tiempo: el control del agua.

Época Romana

Este lugar no solo guarda un encanto infinito, también una trayectoria histórica digna de conocer. Comenzó a poblarse en época íbera y existía una población algo dispersa durante época romana.

Posteriormente la llegada de los bereberes ziríes revitalizó una ciudad que había quedado abandonada desde el final del Imperio Romano.

La fundación del Reino Zirí en el 1013 trajo consigo grandes cambios en este lugar. El más destacado es la construcción de murallas y dando lugar a la creación de la Alcazaba Cadima, de la cual conservamos actualmente parte norte de la muralla.

Éste fue el núcleo urbano que daría comienzo a la conocidísima Granada musulmana.

Se extendía desde las calles del Aljibe de la Gitana, la cuesta María de la Miel y el callejón de San Cecilio hasta la Iglesia de San Nicolás.

Restos romanos del Albaicín conservados en el Museo Arquelógico
Restos romanos del Albaicín conservados en el Museo Arquelógico

En cuanto al origen de su nombre existen varias estipulaciones. Mientras que algunos lingüísticas alegan que se debe a los pobladores de Baeza que tras la Batalla de las Navas de Tolosa fueron desterrados y eligieron la zona de Granada para su asentamiento, dándole nombre.

Otros afirman que topómino proviene del árabe árabe al-bayyāzīn, teniendo como significado arrabal de los halconeros.

Arrabal era la denominación utilizada para aquellos núcleos urbanos donde vivían un conjunto de personas dedicadas a un mismo gremio.

Junto con otras partes de la ciudad: la Alhambra, el Realejo o el Arrabal de Bib- Rambla, algunas de las zonas más antiguas de la Granada musulmana.

Antes de que tuviera lugar la conquista musulmana de la Península Ibérica, en el término conocido actualmente como Granada y los alrededores del mismo existían tres zonas de viviendas. El Iliberis, posteriormente denominado Albaicín y Alcazaba; Castilia, cerca de Atarde y Garnata, situado en la colina que hay frente a la Alcazaba.

Época Árabe

Debido a la caída del Califato, Madinat Ilbira, situada en Atarfe hasta el siglo XI cambió de ubicación al barrio del Albaicín. Esto supuso el sometimiento de los habitantes de Ilbira a los sinhaya y ziríes, teniendo lugar también el traslado de la capital a la colina del barrio.

Cora de Elvira era sustituida por el Albayzin, teniendo de nuevo un gran protagonismo éste.

La caída del reino Zirí fue motivada por la llegada de los Almorávides, quienes poco después fueron sustituidos por los Almohades. Durante la época del Emirato Independiente la población árabe se dividía entre el Albayzin de Granada y la Alhambra.

Fue característico en este barrio la instalación de aljibes para poder distribuir y canalizar el agua potable. A día de hoy se han constatado unos 28, la mayoría de ellos aún existen, pero se encuentran en desuso.

Cualquiera que lo haya visitado sabe que se trata de un tramado de calles laberínticas que a día de hoy dejan embobado hasta al más viajero de todos. Desde San Nicolás hasta el propio río Darro, pasando por la Calle Elvira y llegando al Paseo de los Tristes.

Este barrio teje entre sus vías una red que en muchas ocasiones hace que necesites mapa para poder saber cómo llegar a tu destino.

Mirador de San Nicolás Granada
Mirador de San Nicolás Granada

Época Cristiana

Tras la conquista de los Reyes Católicos en 1492 la zona musulmana pasó a ser el Albaicín. Pero posteriormente las sublevaciones obligaron a los Reyes a expulsar a toda la población practicante de la religión musulmana.

En el lugar donde existían muchas de las mezquitas se erigieron iglesias. Ejemplo de ello es la iglesia de San Juan de los Reyes. Muchas de las casas de los moriscos pasaron a estar en posesión de cristianos ricos, manteniendo así la tradición de los cármenes.

Pasear por sus calles te hace conocer algunos de los lugares turísticos más buscados en Granada. La Carrera del Darro nos ofrece maravillosas estampas en épocas del año tan dulces como el otoño.

La Casa de Castril, situada en la Acera de Darro, alberga el Museo Arqueológico Provincial.

Carrera del Darro Granada
Carrera del Darro

Este magnífico palacio de origen renacentista posee un estilo mudéjar que cubre las escaleras del mismo. A su vez, cerca de esta calle encontramos el Palacio de los Olvidados, lugar donde se encuentra el Palacio Sefardí de Granada.

Con unas fantásticas vistas de la Alhambra, este edificio recoge a día de hoy una exposición sobre la Inquisición española.

Por su parte, el Paseo de los Tristes es uno de los lugares más reconocibles de la ciudad. Con una perspectiva única de la Alhambra, en él siempre hay viajeros que disfrutan de las horas de sol o el simple placer de disfrutar de la belleza que emana.

Casa de las Chirimías

Justo en el Paseo de los Tristes, la Casa de las Chirimías es también un edificio de gran interés. Construido en el siglo XVII, tenía como objetivo presidir fiestas y distintas celebraciones públicas que tuvieran lugar en la plaza.

Se trata de una de esas edificaciones que caracterizan a este lugar tan icónico.

Casa de las Chirimias Granada
Casa de las Chirimias Granada

A su vez, el Bañuelo es uno de los pocos baños árabes que se salvaron tras la llegada de los cristianos a la ciudad. Es, a nivel nacional, el mejor conservado. Se trata de una construcción única. Resquicios de esta cultura también son posibles de ver en la iglesia de San Juan de los Reyes.

Construida sobre una mezquita en el siglo XVI, tan solo conserva de ésta el alminar.

El Mirador de San Nicolás

Sin lugar a dudas, uno de los lugares más conocidos es el Mirador de San Nicolás. El hecho de que nos permita divisar toda la Alhambra con Sierra Nevada de fondo lo hace uno de los enclaves más universales de la ciudad nazarí.

Son cientos de personas los que cada día suben hasta él para poder inmortalizar una de las estampas más bellas del mundo.

Dentro del mismo también es posible ver el Palacio del Dar al-Horra. Esta “casa de la sultana” tiene gran interés dado que es el palacio nazarí situado fuera de la Alhambra que mejor ha resistido el paso del tiempo.

Construido por el Sultán Muley Hacén para su esposa Aixa. Tras la llegada de los Reyes Católicos, Isabel creó un convento de monjas de clausura en el edificio.

Las calles del barrio granadino del Albaicín se caracterizan por estar, entre otras cosas, repletas de maravillas gastronómicas. Son numerosos los bares que a día de hoy tienen fama nacional por las tapas que ofrecen.

Por otro lado, los amantes del té podrá disfrutar de toda una amplia variedad de teterías donde poder disfrutar no solo de una bebida fantástica, también de unas vistas únicas.

Calle Calderería Nueva, conocida como calle de las teterías.
Calle Calderería Nueva, conocida como calle de las teterías

Cargado de ese misterio, con un halo de magia que impregna todo, cada una de sus calles han conseguido mantener a lo largo del tiempo la esencia. Elegido por la mayoría de turistas que se acercan a Granada.

Obligada parada siempre que visites esta gran ciudad.

Foco de inspiración

El Albaicín supone no solo uno de los barrios más antiguos de la ciudad nazarí, también una seña de identidad y un foco de inspiración. Recorrer sus calles es, sin lugar a dudas, revivir toda la historia que guardan cada una de sus baldosas.

Los resquicios de una ciudad cuya calzada romana se unía con Guadix. Las muestras árabes que a día de hoy impregnan cada uno de los rincones de las casas.

Las edificaciones que los cristianos erigieron tras la conquista. Todo ello tiene cabida entre sus calles.

No es de extrañar encontrar en un mismo edificio retazos de diferentes culturas. Escuchar de fondo a alguien que ha decidido ponerse a cantar o a bailar. Preguntarte cómo serán esas casas de techos altos, donde la luz juega a dibujar formas.

Y es que uno de los motivos por los que el barrio granadino del Albaicín conserva su esencia es el infinito amor que se le profesa en la ciudad.

Sus vecinos contribuyen en todo lo posible a mantener la esencia que lo caracteriza.

Placeta de Porras, Albaicín.
Placeta de Porras, Albaicín.

En tiempos de cambios y modernización, este barrio aún conserva como bien se han descrito muchas construcciones de todos los tiempos.

A día de hoy Granada posee una de las joyas más importantes, prueba de ello es el reconocimiento de Patrimonio de la Humanidad.

Poder visitar un lugar donde el mismo García Lorca decía que “surgen escenarios de leyenda” es, sin más, un regalo.


Situación del Albaicin en Granada
Situación del Albaicin en Granada

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