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Monumento a Mariana Pineda

En Granada hay muchas estatuas y monumentos dedicados a personajes que tienen o tuvieron cierta importancia para con la ciudad. La misión de la estatua es elevar a significado histórico y estético a un personaje en cuestión.

MONUMENTO A MARIANA PINEDA

El monumento a Mariana Pineda se encuentra en la plaza que lleva su nombre, también conocida por los granadinos como «la Mariana».

Ubicada en un lugar muy céntrico de Granada, entre la Plaza del Campillo y la calle San Matías.

Plaza de Mariana Pineda
Plaza de Mariana Pineda

Se trata de un monumento novecentista con amplio y alto pedestal cuadrangular y estatua de cuerpo entero de tamaño algo más que el real.

El pedestal se asienta sobre una plaza con cierta forma de altar, resaltado por los escalones que suben hasta él desde sus cuatro lados.

Las cuatro esquinas están guardadas por poyos de piedra gris, en cuyo exterior hay largos rectángulos de piedra rojiza, en los que se lee:

A LAS VÍCTIMAS

SACRIFICADAS

POR LA LIBERTAD

DE LA PATRIA

EL AYUNTAMIENTO

CONSTITUCIONAL

DE GRANADA

AÑO DE 1841.

Un simple plinto forma el primer tramo con moldura en escocia arriba.

Sobre él, un tronco de pirámide poco acentuada lleva 12 guirnaldas de laurel, tres en cada lado, talladas en bronce, que parecen asas de féretro, sobre escudos de la misma piedra, planos y vacíos.

Más arriba, un prisma recto se eleva hasta considerable altura, con inscripciones en sus cuatro lados:

Frente:

GRANADA

AL HEROÍSMO

DE

DOÑA

MARIANA

PINEDA

Lado derecho:

CON EL

SECRETO

Inmortalizó

su

NOMBRE

Lado izquierdo:

LA POSTERIDAD

ADMIRARÁ

sus

virtudes

Atrás:

VÍCTIMA

de la

LIBERTAD

En estas letras se mezcla diferente caligrafía y se adornan con volutas y otras curvas.

Tras otro juego de corona de laurel, más pequeñas, colocadas a modo de astrálago o baquetón, viene la cornisa delgada y fina, decorada con flores en su alero y sobre la que una escueta losa sostiene la estatua de Mariana.

Esta aparece vestida con un traje hasta los pies, sobrevestido hasta la rodilla y el pelo suelto y largo que le cae por la espalda. Se lleva la mano izquierda abierta al pecho, bajo una cruz griega que le cuelga del cuello, mientras deja caer el brazo derecho hacia una columna oculta con una bandera entre cuyas arrugas se lee:

PATRIA

LEY

LIBERTAD

rodeado por un triángulo.

La cabeza la dirige hacia la izquierda y la mirada baja como perdida y entre humilde y resignada.

Desde ciertos ángulos posee innegable aspecto religioso, ya que puede parecer un monumento a la Virgen o al Corazón de Jesús, más frecuentes en aquella época en diversos puntos de España.

El Campillo, que aparece nombrado en el Quijote como Rondilla, ha sufrido diversas transformaciones urbanísticas durante los siglos XVI a XVIII.

Plaza del Campillo en 1888
Plaza del Campillo en 1888

A principio del siglo XIX, los franceses replantearon todo este lugar para dar entrada y entorno al recién terminado teatro Napoleón, que inmediatamente después de su salida de Granada se llamó Teatro Principal.

Durante los años siguientes se van configurando un Campillo Alto, por encima del Teatro, la plaza de Bailén, frente a su entrada, y el Campillo Bajo, entre el teatro, el castillo-cuartel de Bibataubín y Puerta Real.

Plaza del Campillo mirando a Puerta Real.
Plaza del Campillo mirando a Puerta Real. @Cesar Giron

La muerte de Mariana Pineda se produce el 26 de mayo de 1831, y dos años más tarde, en 1833, se comienza la remodelación de esta plaza de Bailén, cuya dedicación a Bailén compensaba el agravio de los franceses al llamarle al teatro de enfrente con el nombre de su emperador.

Mariana Pineda en el cadalso.
Mariana Pineda en el cadalso.

Sin embargo, a esas alturas de siglo otras heridas y otros héroes reclaman la atención y se piensa en colocal una estatua a uno de esos personajes en el centro de plaza, de forma que se vea de frente al salir del teatro.

El Ayuntamiento pensó en dedicarlo a Mariana Pineda y su proyecto fue aprobado por las Cortes en 1836.

La Academia de Bellas  convocó un concurso nacional de ideas sobre el futuro monumento, pero las decisiones se fueron posponiendo hasta principios de 1839.

Entonces Julián Romea, actor y empresario del teatro, propuso colocar en esta plaza el monumento al actor Máiquez, que ya tenía encargado y diseñado.

El síndico Mariano Granja recordó a la corporación municipal su compromiso de colocar allí el monumento a Mariana Pineda y se convenció a Romea de que su monumento a Máiquez pasase a la inmediata plaza del Campillo Bajo.

El 26 de mayo de 1839, octavo aniversario del ajusticiamiento de Mariana, se colocó la primera piedra del monumento, pero su erección fue tan lenta que en Granada se llegó a comentar, con chufla e ironía: «¡Tardas más que el monumento a la Mariana!».

La Academia se decidió por fin hacia el proyecto del granadino Miguel Martín Torres, que desde 1871 era director de la escuela de Bellas Artes de Granada, y se comenzaron a hacer suscripciones populares, veladas teatrales y corridas de toros para reunir fondos.

Al fina, el 26 de mayo de 1873 se colocó la estatua y se concluyó la obra, con intervención también de Francisco Morales.

Mientras tanto, la plaza adoptó el nombre de La Mariana.

Plaza de Mariana Pineda en 1893
Plaza de Mariana Pineda en 1893

Pocos años después, esta plaza fue urbanizada por el alcalde Antonio Amor y Rico, decano de la Facultad de Medicina y nombrado primer edil cuando gobernaba el partido conservador.

En los primeros años del siglo XX, fueron muy comentadas estas obras por el tamaño ciclópeo de las murallas con las que cercó la estatua y parte de la plaza, junto a cierta megalomanía que dejaba traslucir su autor en sus declaraciones a la prensa.

Cuando cambió la alcaldía a manos de Felipe La Chica, el urbanizador del Triunfo, éste demolió aquellas murallas y la visión de la estatua de Mariana Pineda fue mejor ya que se colocó una verja no muy alta pero airosa, que con leves modificaciones continúa en la actualidad rodeando el monumento.

Plaza Mariana Pineda en la actualidad. 2019
Plaza Mariana Pineda en la actualidad. 2019

En una reciente intervención se le han añadido dos raquíticas fuentes de chorros delante y detrás, con tres surtidores verticales cada una, el centro acompañado de dos pequeños acólitos en arco.

Tiene mucho menos estilo y grandeza que la que se colocó en torno al Monumento a Colón, aunque pretende algo similar.

Tanto la fuente como la estatua se han iluminado con algo de acierto.

Esta estatua ha visto desfilar ante ellas los transeúntes más variopintos, desde los chaveas entusiasmados tras una función de teatro, como La Toma de Granada, hasta los noctámbulos más empedernidos camino de los bares más tardos en cerrar.

Como también los furtivos camino del prostibulario barrio de la Manigua, ya desaparecido, hasta los actores que llegaban a los teatros de Granada que se distribuían para trabajar en ambos extremos de la Cuesta del Progreso.

Dependiendo del tipo de gobierno municipal, se han realizado ante ella ofrendas de flores y ramos de laurel, lecturas poéticas, verbenas, etc, o se ha ignorado su presencia en un gesto de abandono y desdén.

Las verbenas de La Mariana se celebraban en torno al 26 de mayo. Mariano Antequera nos dice que eran un anticipo y preludio de las verbenas de primavera y verano.


Referencias: «Agua, mármol y bronce», de Gabriel García Guardia. Editorial Caja Granada.


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